Tapones para la nariz
Tienes una cita en cinco minutos en un lugar al que llegas en ocho minutos manejando como cualquier padre de familia odiaría. Claro que preferiste esperarte desde dos horas antes en tu cómoda cama para meterte a bañar o que se te ocurriera tuitear un chiste. El problema fue cuando estuviste mojando tu cuerpo con una perfecta temperatura y te pasó por la mente tallarte la cara con el zacate repleto de espumoso jabón del de barrita. Apesar de que tu jabón es del cremosito, tu nariz parece haberse llevado mal con él, como si se hubieran agarrado a putazos; entonces tus orificios comienzan a llorar SANGRE, LITROS Y LITROS DE SANGRE.
Nombre y cuando crees que ha parado, estás a medio camino en el carro y a tu cavidad nasal se le ocurre perder la virginidad. Como burlándose de ti, te provoca la necesidad de regresar a tu casa por el único remedio que sabes que detendrá tu chorreo: AFRÍN LUB
“Perdona que haya llegado un poco tarde a la cita pero mi nariz está en su período y tú bien sabes que a veces hasta los tampones se quedan pendejos”

